Manzanares el Real
XXVII-XII-MMXIV
¿Debería estar sorprendido?... Tal vez… pero no… a estas
alturas de la vida tiene uno ya la certeza de cuáles son las prioridades que deben regir sus actos, Ángel Ganivet
decía “La ciencia primera y fundamental de un hombre es la de saber vivir con dignidad”,
de vez en cuando en la vida se encuentra uno con sociópatas que buscan el
reconocimiento que les niega su inteligencia emocional haciendo uso de un falso
buenismo, atribución que utilizan como
forma de buscar la solidaridad ajena, dando, lo único que pueden ofrecer, pena.
Seres que teniendo en su mano conseguir sus objetivos de forma ajustada a la buena fé y sus méritos, prefieren el tortuoso camino de la perversión como forma de satisfacer sus microegos, planteando batallas que saben ganadas, ya que conocen de antemano que “el enemigo” no está dispuesto a sacrificar su integridad utilizando las mismas artes.
Seres que teniendo en su mano conseguir sus objetivos de forma ajustada a la buena fé y sus méritos, prefieren el tortuoso camino de la perversión como forma de satisfacer sus microegos, planteando batallas que saben ganadas, ya que conocen de antemano que “el enemigo” no está dispuesto a sacrificar su integridad utilizando las mismas artes.
Hasta aquí no tendría nada que objetar, nada que objetar
tampoco en cuanto a las actitudes posteriores con las que denigran su propia
dignidad, adorando al becerro de oro, icono que nada significa si de forma
individual cada uno de los feligreses no es dueño y hace uso y disfrute de su
propia dignidad, la dignidad no se puede poner al servicio ni al uso de nadie
ni grupo social ni persona, no debe uno tener reparos en escuchar opiniones
contrarias a su sentir, ni recelos a la hora de acatar normas siempre y cuando
estas no limiten la libertad de los individuos o se trate en cualquier caso de
ejecutar actos voluntarios.
Hay quien como Groucho Marx, tiene unos principios y si no
gustan… pues tiene otros, en mi caso, solo puedo decir que ni estoy, ni jamás
estaré en disposición de renunciar al recinto sagrado de mi libertad de
pensamiento y actuación, que seguiré pensando como debo haciendo uso de mi
libertad para pensar como quiero, nunca he sido ni seré una marioneta en manos
de los demás, no permitiré que nadie me controle, manipule u organice mi vida
(ni una hora, ni un minuto, ni un segundo).
Este que acaba, ha sido un buen año, que en términos
vinícolas podría catalogarse de AÑADA EXCELENTE, un año en el que he revisado
mi mochila, que se estaba volviendo particularmente pesada y que en ocasiones
no me permitía moverme con la rapidez y agilidad que me exigen los múltiples
proyectos en los que estoy comprometido. Hace mucho tiempo que soy consciente
de que nadie es imprescindible, NADIE, es decir ni yo lo soy ni NADIE lo es para nadie, entonces ¿Por qué llenar la
mochila de “NADIES” que solo paralizan y ralentizan mi camino?, hay quien puede
pensar que me he vuelto arrogante, pero no es cierto, es solo que tal vez he
perdido parte de mi paciencia y no estoy dispuesto a soportar ni personas ni
situaciones que me desagradan.
No obstante, sigo teniendo la llave de mi mochila y estoy
dispuesto a añadirle nuevas cargas pero ya no tendrá cabida cualquiera, solo
aquellos que tengan su propia vida, que no pretendan llenar su vacío con mi
persona o mis circunstancias, personas que podamos de vez en cuando compartir
nuestras propias vivencias sin compromiso y en libertad. El que da pan a perro
ajeno pierde pan y pierde perro.
Para cerrar y como deseo especial, mucha suerte para todos y
especialmente a los que opten por utilizar maldad en sus actos….. estos, sin
duda, tarde o temprano la necesitaran.


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